La conferencia de desarrolladores de Google celebrada en Mountain View (California) parece haber sido de gran interés. La progresión tecnológica se ha hecho tan fulgurante que el peligro está en que supere la capacidad de asimilación de la gente.

Incluso los expertos hablan de incertidumbre estructural. El peligro consiste en crear entre todos, una sociedad de dos velocidades: los que pueden pagarse estar al día y los que no. Más una gran compañía de gente que ha tirado la toalla, los han echado del camino o se han momificados a sí mismos.

El trabajo de los periodistas y los editores de medios de comunicación están en una encrucijada vital: deben reinventarse de arriba abajo o dedicarse a otra cosa.

Como dijo Iñaki Gabilondo el martes en Madrid en un encuentro con Luis Del Olmo, hablar de medios de comunicación es hablar ahora mismo de pánico financiero”.

“Hay una crisis de confianza que hace muy difícil el ejercicio de la comunicación”, afirmó Gabilondo.

En el contexto de estas duras realidades, la conferencia de Google alumbra un camino de maravillas en ciernes, pero con aportaciones humanas cada vez más prescindibles.

Google ha hecho importantes avances en lo que llama la “IA universal”. Supone la inclusión efectiva de su inteligencia artificial en el buscador de Google, el más utilizado del mundo.

Tendrá personalización, capacidad de desarrollar código, avances en la generación de contenido audiovisual y obtención inmediata de resultados.

Pero con un precio: 249,99 dólares al mes para la suscripción Ultra. Esto significa un cambio total en las búsquedas de información, que durante dos décadas fueron una construcción en relación con la estructura de la Web.

Ahora, con Perplexity o Search GPT, sintetiza y ofrece una respuesta profunda para los usuarios. Entonces, las plataformas tecnológicas podrán prescindir de los creadores para armar ellos mismos sus creativos informáticos, decidir cómo se segmentan los contenidos y las entregas de resultados.

Nuevas herramientas como Video 3 y Flow permiten efectos visuales y diálogos sincronizados. El Proyecto Astra supone poner en el mercado un asistente universal de IA, un viejo sueño. Tenemos a mano las experiencias inmersivas y las realidades aumentadas.

Google procesa ahora 480 billones de tokens al mes, 50 veces más que hace un año. La progresión puede ser apabullante.

Todo esto supone que los negocios que dependen de las visitas a sus sitios deberán reinventarse. Y que muchos seres humanos trabajadores pueden ser reemplazados.