Nuestra foto de portada nos muestra un periódico y un café que es la escena que se repite en todos los rincones del mundo

Estamos en un tiempo de terrible inundación, en la que encontrar agua potable es cada día más difícil.

Pero es una tarea esencial, porque las sociedades democráticas precisan más que nunca que los ciudadanos pueden tomar decisiones bien informadas.

El periodismo de calidad he tenido siempre unas reglas básicas, pero debemos actualizarlas y precisarlas para los turbulentos tiempos actuales, en los que el presidente de la nación más poderosa del mundo se ufana diariamente en vulnerarlas.

Por supuesto, no es el único, en las sociedades totalitarias la vulneración sistemática es el caldo de cultivo diario.

Pero esta razón hace aún más crítico resaltar las normas básicas de la calidad informativa.

Disponemos de muchos y buenos estudios al respecto. Por ejemplo, la Fundación BBVA tiene publicado un exhaustivo informe al respecto (“Los medios de comunicación en la era digital”), y hay otras muchas aportaciones de distintos ángulos, Reuters, la Asociación de la Prensa de Madrid y un largo etc.

Pero aquí solo tratamos de resaltar y resumir algunos datos básicos, desde la óptica de un veterano periodista, que ha desempeñado varios cargos directivos en medios.

Y lo primero que hay que poner sobre la mesa es que las empresas informativas, en general en el mundo y en España, está en una muy difícil situación económica, como consecuencia del hundimiento del modelo que venía rigiendo el sector en las últimas décadas.

Solo una pincelada para ilustrar este abrumador hecho: Vocento es uno de los principales grupos de medios de comunicación en España, junto con “El País”, la Cadena Ser, “la Vanguardia” y las empresas de televisión.

El grupo mencionado salió a bolsa con un valor de 1.900 millones de euros y ahora vale 82 millones. Esa es la terrible tónica, con diferentes conjugaciones.

Las empresas de medios han sido siempre muy apetecibles para diferentes intereses, por su evidente influencia social. Pero esta circunstancia ha contribuido en enmarañar aún más el panorama. Razón de más para que aquí, de manera muy resumida, nos orientemos en el bosque.

Los diferentes accionistas presentes en las sociedades de los medios nos muestran una amalgama confusa.

Pero estamos en una época de transición acelerada, en la que nuevas tecnologías como la Inteligencia Artificial Generativa va a transformar sin duda a esta industria muy pronto.

Primero, el periodismo debe priorizar el interés público, sirviendo a la sociedad y no a interesas particulares.

Segundo, la esencia del periodismo es la comprobación sistemática, contrastando y corroborando la información, utilizando fuentes diversas.

Tercero, debe ejercer un control independiente sobre el poder.

Cuarto, debe ofrecer un espacio para el debate, fomentando la pluralidad de opiniones.

Quinto, debe evitar el sensacionalismo y la superficialidad.

Sexto, debe distinguir entre hechos, opiniones y publicidad.

Séptimo, los titulares deben ser cortos y honestos.   

Debemos decir con tristeza que estos siete pilares del periodismo de calidad no se cumplen en demasiados casos hoy en España.