Toda la información relevante para los editores resumida semanalmente

Nos enfrentamos a una avalancha de información más o menos relevante. La tarea necesaria es valorarla, resumirla y presentarla de manera fácil y útil.

El contexto informativo está marcado por la fragmentación y la acusada pérdida de confianza, como se desprende del primer informe reseñado, el Digital News Report España 2025, publicado por la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, en el marco del proyecto global que coordina el Instituto Reuters de la Universidad de Oxford.

El 57% de los encuestados en España identifica a los políticos nacionales como una fuente destacada de desinformación. Se trata de la cifra más alta de los 48 países analizados, diez puntos por encima del promedio.

Las personalidades de Internet e influencers son vistos también como fuentes relevantes de contenidos engañosos.

Más de la mitad (51%) considera que las plataformas deben eliminar contenidos falsos o dañinos.

Las redes sociales son señaladas como importantes responsables de este estado de cosas.

Un 37% de los ciudadanos admite evitar de forma deliberada el contacto con las noticias. Esta evasión informativa se intensifica entre los jóvenes y entre los que se ubican en los extremos ideológicos. Un 34% aduce un impacto emocional negativo producido por el contacto constante de la actualidad.

Los diarios locales y regionales aparecen como los medios con mayor índice de confianza. Un 51% declara fiarse habitualmente de ellos. Además, el 47% muestra gran interés por las noticias de proximidad.

La televisión se mantiene como el principal canal de acceso a las noticias (54%), pero su peso está disminuyendo claramente.

Los diarios impresos han reducido su audiencia a la mitad den seis años, pasando del 38% al 19%, mientras que la radio ha descendido del 27% al 18%.

El 66% de los ciudadanos recibe noticias adaptadas a sus intereses, ya sea porque las selecciona activamente (22%) o porque les llegan mediante algoritmos (44%), pero mucha gente (62%) teme perderse noticias relevantes o considera que puede contribuir a reforzar visiones sesgadas.

Las enseñanzas para los editores son bastantes claras, pero no parece que se estén aplicando con diligencia.

Los periodistas están contribuyendo de manera destacada a este preocupante estado de cosas, dando preeminencia y prestando especial atención a fuentes que contribuyen de manera destacada a la desinformación y al descredito de los medios. Demasiados medios se copian unos a otros, sin aplicar filtros ni comprobaciones.

Este destacado informe debería ser un aldabonazo para que los responsables de medios den un nítido golpe de timón en sus políticas informativas.

La publicidad va a cambiar de escenario

Por un lado, tenemos la publicidad tradicional, que hace tiempo tiene una deriva insostenible. Machacona hasta la extenuación, los bloqueadores de anuncios no han logrado detener una penosa experiencia.

Esa realidad es debida esencialmente a una fase de capitalismo tardío, cuando el universo digital está tomando las riendas del poder. Lo viejo agoniza y lo nuevo no encuentra aún su cauce.

La cultura que ha predominado durante décadas no puede adaptarse a los nuevos tiempos, los cambios son enormes y la mente humana está ciertamente sobrepasada. Vamos a vivir años trepidantes.

La evolución de la nueva publicidad en red en los tiempos de la inteligencia artificial parece cada vez más imparable.

GroupM prevé que en el 2025 casi el 73% de la inversión publicitaria mundial se canalice ya a través de plataformas y procesos programáticos. El problema es que el espacio público acabará totalmente colonizado por intereses comerciales gestionados por algoritmos, como nos advierte el profesor Enrique Dans. Necesitamos urgentemente una regulación rigurosa.

Clamor generalizado para volver a los valores básicos del periodismo

Organismos internacionales como el Consejo de Europa, la Unión Europea y la UNESCO coinciden en impulsar recomendaciones, manuales y códigos de conducta para combatir la desinformación y reforzar la ética periodística.

A nivel internacional, se promueve la colaboración entre gobiernos, sociedad civil, medios y plataformas tecnológicas, para establecer acuerdos de regulación que frenen la difusión de información engañosa.

En España, se ha creado el Observatorio contra la Desinformación, para identificar y contrarrestar campañas de noticias falsas, muchas de origen extranjero.

La Inteligencia Artificial está revolucionando la producción y distribución de noticias, permitiendo a los periodistas analizar grandes volúmenes de datos y ofrecer reportajes profundos basados en hechos.

Los medios se están lanzando a explorar nuevos formatos audiovisuales, narrativas más creativas y colaboraciones transfronterizas.

Se está renovando los modelos de negocio, combinando ingresos por publicidad, suscripciones y fondos públicos, así como alianzas estratégicas.

Los medios buscan integrar a las audiencias en el proceso informativo, fomentando la interacción y la cocreación de contenidos.

Se valora la creación de contenidos de formato largo y el contexto en la información, frente a la inmediatez y la superficialidad de las redes sociales.

Se está haciendo cada vez más evidente que la cooperación entre periodistas y medios de diferentes países es fundamental para abordar los desafíos globales como la desinformación.

– Siguen los goteros de despidos en medios en España y fuera de España. Por ejemplo, “La Razón” acaba de despedir a cuatro redactores de Nacional.