El cuarto poder ya no existe. No lo mató ninguna conjura antidemocrática ni oscuros poderes, sino la propia deriva del avance digital.

Durante la era analógica, en el siglo XX y parte del XXI, ha sido una industria muy floreciente, no solo por sus logros económicos sino también por su enorme capacidad de influencia.

Recordemos la genial película de Orson Welles “Ciudadano Kane” y como su enorme poder, acaba destruyéndole. El mundo digital ha hecho estallar todo el modelo de negocio de esta industria, que alcanzó rendimientos económicos superiores al 50% anual durante décadas. Se basaba en dos pilares: la venta de ejemplares y la publicidad.

Solo un dato: el mayor grupo de medios en español es el conglomerado Prisa y ha perdido 48 millones de euros al cierre del tercer trimestre de este año.

¿Corrupción periodística? La hay, pero no es los más preocupante.  Lo antiguo se muere y lo nuevo no ha nacido todavía. Ya sabemos que en estos interludios nacen los monstruos. Ojalá fueran los de Halloween.

La restallante evidencia es que los medios de comunicación deben reinventarse de arriba abajo si quieren tener futuro. Es un gran desafío y también una oportunidad.

La base solo puede pivotar sobre el cambio tecnológico, que es profundamente disruptivo, porque es exponencial, no lineal. Y tenemos un déficit cultural para entender esta dinámica.

Además, hay una inundación informativa que produce oleadas de desinformación. Y en toda inundación es muy difícil encontrar agua potable. Tenemos una herramienta que apenas ha comenzado a utilizarse de forma masiva, la Inteligencia Artificial Generativa.

Vamos a intentar trazar algunas líneas fundamentales que tendrían los medios de comunicación del mundo digital:

-El periodismo de datos y la verificación rigurosa de la información deben ser esenciales, más que nunca, para combatir la desinformación.

-La fragmentación del ecosistema mediático exigirá una medición muy precisa de las audiencias, con nuevas estrategias de contenido que permitan destacar en mercados saturados y multiplataforma.

-Los nuevos medios deberán ofrecer progresivamente experiencias inmersivas basadas en realidad aumentada y virtual.

-La inmensa mayoría de las audiencias se informarán a través de dispositivos móviles y plataformas sociales.

LA GRAN OPORTUNIDAD

Tal vez la mejor oportunidad que tienen los medios para reinventarse sea con la realidad aumentada y virtual.

La tecnología está ya muy avanzada. Hay numerosas empresas en bastantes países que ofrecen salas, lugares, instalaciones y espectáculos al respecto. La primera industria de España es el turismo y estas tecnologías ofrecen muchas alternativas para enriquecer la oferta a los viajeros.

Hay que evitar con urgencia el deterioro físico de los lugares con la masificación que ya padecen numerosos enclaves turísticos en nuestro país.

Pongamos un ejemplo: el monasterio de El Escorial. Es un monumento de primer orden mundial, con cinco siglos se mantiene en perfecto estado, pero admite muy pocos visitantes por jornada. Se podría ofrecer una alternativa: una experiencia inmersiva con realidad aumentada y virtual.

La historia de Felipe II y su tiempo es además un marco de extraordinario atractivo, muy poco conocido fuera de nuestras fronteras. Se cumpliría un doble objetivo, de divulgación histórica y de atracción turística para toda la zona.

El Ayuntamiento de El Escorial debería participar y estar presente en estas iniciativas, que unen historia antigua con las vanguardias. Aquí queda el apunte.

Noviembre de 2025.