En 1997 representaban el 3% del PIB mundial. El año pasado ya superaban el 14%. Lo pone de relieve el economista de moda en Francia en un libro que se ha convertido rápidamente en superventas. Se llama Gabriel Zucman (1) y es profesor en la prestigiosa Paris School of Economics.

Ha propuesto una idea simple y explosiva: fijar un impuesto mínimo del 2% sobre la riqueza de los multimillonarios. Las encuestas afirman que el 86% de los franceses apoyan la idea. Pero el Parlamento galo ha rechazado por dos veces ponerlo en práctica.

¿Cómo es posible? Muy fácil: los medios de comunicación en Francia están dominados por esos mismos ricos, que se han lanzado pidiendo su cabeza, llamándole “militante de extrema izquierda”.

Un ejemplo: la primera fortuna francesa es de Bernard Arnault, propietario de LVMH. Su fortuna ronda los 150.000 millones de euros, alrededor del 5% del PIB francés.

Zucman destaca que la carga fiscal en los países desarrollados suele ser del 25% al 50% de la renta. Pero los más ricos pagan del 0% al 2% de su patrimonio. Tienen la sartén por el mango y el mango también, que decía Marsillac en su famosa obra de teatro.

(1) Gabriel Zucman recibió en 2023 la medalla Clark, que reconoce anualmente al economista estadounidense menor de 40 años que haya destacado por sus contribuciones a la ciencia económica.