Aplicar un método simple como SIFT: parar, investigar la fuente, encontrar cobertura original y contextualizar antes de compartir.
Aclaremos que SIFT es un acrónimo que conforman las palabras inglesas stop (detener), investigate (investigar), find (encontrar) y trace (rastro) y fue creado por Mike Caulfield, un educador e investigador de alfabetización digital en Estados Unidos.
¿Qué es lo que le motivó a Caulfield a profundizar en este tema? Creía que para identificar noticias falsas a través de los métodos tradicionales era mucho más lento y complicado si se tiene en cuenta la tremenda cantidad de inputs de información que llegan a cada instante por millones y también a millones de personas.
De ahí que habría que considerar los siguientes pasos como forma de mitigar este problema de la falta de fiabilidad en gran parte de la información que circula, a saber:
1º) Comprobar titulares emocionales o divisivos buscando la misma noticia en varios medios fiables o en agencias y servicios públicos.
2º) Fijarse quién es la persona que habla y/o hace una declaración y con qué evidencia: ¿hay datos, documentos, expertos relevantes o solo opiniones e imágenes descontextualizadas?
3º) Usar verificadores y recursos especializados como puede ser el “fact checking” que es un proceso de verificación de información que permite validar la información y desmentir falsedades, además de contrastar con portales oficiales, organismos internacionales, etc., cuando algo es generador de dudas.
4º) Fomentar en grupos de WhatsApp, Telegram o redes, que se haga buen uso de una norma compartida: ante dudas, se debe preguntar o verificar antes de reenviar.
5º) Promover campañas locales de sensibilización (centros educativos, asociaciones, medios locales) adaptadas a colectivos concretos y sus canales.
6º) Apoyar medios con buenas prácticas de verificación y transparencia editorial, por ejemplo, mediante suscripciones o, la defensa de su independencia.
7º) Incorporar sistemáticamente el “parar y verificar” en tu consumo y producción profesional de contenidos.
8º) Diseñar o apoyar iniciativas de alfabetización mediática, talleres o materiales didácticos para públicos concretos (alumnado, audiencias de medios, colectivos vulnerables, etc.).
9º) Visibilizar buenas prácticas y malas prácticas de coberturas mediáticas y campañas de desinformación, ayudando a que se puedan reconocer sus patrones.
10º) Participar en debates sobre regulación y autorregulación (códigos de conducta, estándares profesionales) que equilibren protección frente a la manipulación y la libertad de expresión.
Si quieres, en un siguiente paso se puede bajar esto a un “kit personal” muy concreto: checklist en 10 pasos para tu día a día y otro para tu trabajo como analista o periodista.
