A la izquierda, una de las tantas maravillas de la naturaleza española como es la isla de Ibiza (Archipiélago Balear); a la derecha, una de las salas del Museo del Prado, uno de los museos de arte más visitado y considerado que está entre los 5 más importantes del mundo
Cuando observas la evolución de la economía española en un periodo largo, de más de 50 años, hay una serie de indicadores interesantes: hemos progresado enormemente en términos generales, comparable con un país modelo como Corea del Sur.
Pero con notables saltos, como a tirones, con crisis y retrocesos relativos. Y siempre con un gran lastre estructural, con alto desempleo, baja productividad y desigualdades territoriales.
¿Dónde estamos? Los últimos indicadores, (OCDE y Banco Mundial) nos sitúan entre el puesto 30 y 35 de la media mundial de riqueza, entre 48.000 y 57.000 dólares internacionales por persona.
Los años que llevamos de gobierno socialista no han encontrado la tecla para desplegar más o menos definitivamente. No hemos logrado un consenso político adecuado, con unos enfrentamientos viscerales que parecen ser la marca de la casa.
Algunos lo llaman hipercriticismo exacerbado.
Tenemos una tasa de crecimiento entre las más altas de Europa, cercana a EEUU. Pero parece como si estuviéramos al borde de algo que no acaba de suceder. En un contexto global muy agitado, con un presidente de la primera potencia mundial impredecible y China llamando a la puerta.
Luis de Guindos, uno de los más prestigiosos economistas españoles, termina su mandato como vicepresidente del BCE el próximo 1 de junio. Hay un rumor que crece por días: tenemos un líder de la oposición muy endeble, necesita reforzarse urgentemente. Guindos sería un potente espaldarazo, con una vicepresidencia del Gobierno. ¿Está el PP preparado para la tarea?
