No estamos en un simple cambio de paradigma en el negocio de los editores de medios de comunicación, estamos entrando en otra era.

Es como cuando hacia el año 1450 en Maguncia (Alemania) Johannes Gutemberg inventa una forma de crear libros de manera rápida y eficiente. Me quedo corto: lo que pasa ahora es más disruptivo e imprevisible.

La pértiga para el salto se llama Inteligencia Artificial Generativa (IAG), pero no sabemos aún a dónde vamos a aterrizar.

Por eso debemos aceptar y gestionar la INCERTIDUMBRE como algo intrínseco a estos años, tal vez debemos tantear el nuevo territorio como lo haría un ciego, con un bastón llamado Prueba y Error.

Uno de los más grandes científicos actuales, Ray Kurzweil, director de ingeniería de Google, nos lo viene advirtiendo con, por ejemplo, su Ley de Rendimientos Acelerados. Nuestra mente no ha aterrizado todavía en estas nuevas fulgurantes realidades. Estamos inmersos en un extraño interludio, en el que lo nuevo no ha nacido aún, pero lo viejo agoniza.

La imprenta es un ejercicio de arriba abajo, alguien nos hace una propuesta, que el público receptor contempla, valora, difunde o tira al cesto de los papeles. Ahora es distinto, pero todavía no sabemos cuánto y cómo es de distinto.

La Inteligencia Artificial Generativa es como un espejo oscuro, no tiene alma, la tenemos que poner nosotros, intentando discernir entre millones de alternativas. Debemos conectar con la VIDA, para lo cual debemos estar vivos y muertos al mismo tiempo, como el famoso gato. No hay certezas.

La función ahora del editor de contenidos no es ofrecer propuestas cerradas, como un libro o una información, sino buscar COLECTIVAMENTE con la ayuda de una linterna que aún no hemos aprendido a manejar. Si quieres encontrar un atisbo de verdad, ven a buscarla conmigo.

La prueba y error se puede llamar de muchas maneras, pero siempre con la INNOVACIÓN sistemática como bandera.

Mira a tu alrededor, la innovación es la música ahora por todas partes. Innova o muere. Así surgió seguramente la vida en esta pérdida gota de polvo flotando en el cosmos infinito. Era totalmente improbable, casi imposible, pero ocurrió y estamos aquí.

Flotamos en un universo de infinita desinformación, tal vez sea ese el magma primordial, el fermento, el ardiente caldo en el que estamos sumergidos, debatiéndonos. Mira a tu alrededor, casi de repente, los coches son eléctricos, autónomos. El comercio de proximidad ha empezado a cerrar en cadena. Los medios de comunicación tradicionales se están arruinando. Una legión de periodistas van quedando en la calle, o son pagados con limosnas, pero TikToK ya cuenta con 200 millones de usuarios en Europa (eran solo 175 el año pasado).

En España entran cada mes 23 millones y esta red se acerca a marchas forzadas a alcanzar a Instagram, a destronar a la red de Meta. Ahora hay en nuestro país más de 500 medios de información digitales. ¿Cuál es lo siguiente?

Imita a la vida, inspírate en las nuevas comunidades, que apenas despuntan. No ofrezcas solo informaciones, crea espacios compartidos, que todo fluya en todos los sentidos. Contribuye al fermento.

Vamos a inventar el futuro entre todos. Estamos en un apasionante AÑO CERO.