Vivimos una época privilegiada y extraña: estamos en la frontera de un futuro casi impensable.
Todo indica que los cambios serán abrumadores y nos costará un gran esfuerzo de adaptación cultural entrar en la era digital de verdad y a fondo.
Quien se quede atrás perderá no solo un tren sino el mismísimo dintel, la estación de salida. Las empresas, los gobiernos, los países, se lo juegan todo.
Debería establecerse no solo un Ministerio del Futuro, sino todo un entramado de instituciones, universidades, consultoras, etc. dedicadas a ayudarnos a dar tan decisivo paso.
Voy a tratar brevemente tan solo un aspecto de ese muy cercano futuro: la abolición de las barreras idiomáticas.
La IA avanza tan rápido que tenemos muchos problemas para entender sus repercusiones y su alcance. Estamos culturalmente sobrepasados.
Los editores de medios de comunicación van a experimentar un choque brutal, porque los idiomas van a dejar de ser significativos en su trabajo, lo cual es a la vez un peligro y una enorme oportunidad.
Un experto de seguimiento obligado, el profesor Enrique Dans, nos viene advirtiendo que la Inteligencia Artificial “está experimentando un giro cultural y estratégico de enorme calado”. Señala que el ámbito del código abierto es crucial y el dominio de China en este asunto podría ser disruptivo.
Pero me voy a ceñir al caso de los idiomas: muchos expertos nos advierten que esta barrera caerá en un plazo no mucho mayor de diez años, tal vez mucho antes. ¿Qué pasará entonces?
Habrá sin duda una nueva y profunda globalización y la comprensión y adopción de este nuevo parámetro condicionará el futuro de muchos negocios.
Venimos advirtiendo: no publiques noticias, crea comunidades. Que los miembros de una comunidad digital puedan intercambiar entre ellos con total libertad y agilidad, imitando la forma como actúa la naturaleza.
¿Cómo se adaptarán idiomas minoritarios como el vasco, el catalán o el gallego? Tu empresa, tu negocio, está inmerso de lleno en este cercano horizonte.

Muy interesante. Muy acertada la idra/propuesta de un Ministerio del Futuro, para reflexionar sobre los inexorables cambios que se están produciendo y que se van a producir, como ha sucedido y sucederá a lo largo de la historia. Y para ayudar a toda la sociedad (niños, adultos y mayores) a incorporar esos cambios en su vida… y no dejar indefensa a gran parte de la población. Gracias por la reflexión, Miguel, y espero el ss capítulo