Nuestra foto corresponde a la edición online del periódico «The Guardian» de hoy 10 de abril
Hagan ustedes la prueba: sintonicen cualquier telediario, de cualquier tendencia, o informativo de radio o webs de noticias.
Encontrarán abrumadoras similitudes, la inmensa mayoría son negativas, repetitivas, casi clónicas. El fenómeno está muy extendido por todo el mundo. Por supuesto, el fenómeno no pasa desapercibido, pero es difícil de afrontar, está profundamente arraigado en el maltrecho periodismo que vivimos generalmente, con una inundación de información y desinformación en el que cada día es más complicado encontrar el agua potable.
Este es el desafío central de los profesionales del periodismo, ahora que tenemos en nuestro hombro un colega que trabaja 24 por 7, a una velocidad fulgurante, sin comparación con la actividad humana.
Hay multitud de datos al respecto, pero no les voy a abrumar, que lo haga la IA. Solo unas pinceladas: por ejemplo, una encuesta denominada Opinium realizada con rigor en el Reino Unido pone en evidencia la caída en picado de la gente que mira con regularidad los telediarios, el 47%. La radio se hunde al 29% y la información digital se queda en el 26%.
El prestigioso “The Guardian” ha analizado el fenómeno con alarma. Hay una desconfianza creciente hacia las fuentes de noticias tradicionales, especialmente entre los jóvenes.
El Reuters Institute lo corrobora: el 70% de la población se nutría de los informativos en 2015, ahora está en menos del 38%.
Grandes grupos de medios, como Schibsted, se lo toman muy en serio. Han puesto en marcha, por ejemplo, las llamadas Cajas de Ética, una serie de normas que las informaciones tienen que respetar escrupulosamente. Y nuevas fórmulas redaccionales, en las que las noticias breves tienen un gran protagonismo.
O videos adaptados al formato de los móviles. Huir de demasiadas repeticiones y de las noticias que tiene todo el mundo. Algunos los llaman “periodismo constructivo”.
Empieza a dibujarse en el horizonte un periodismo novedoso cargado de futuro.
