En los barómetros recientes (CIS, GAD3/ABC), es la polarización política la que figura entre los 3 principales retos a afrontar en España.
El 80 % de los españoles valora la situación política actual como mala o muy mala lo que refleja una profunda insatisfacción y desconfianza en el sistema político.
La polarización afectiva ha crecido más del 30 % entre el 2021 y el 2024 según los estudios CEMOP. El clima de crispación, es especialmente acusado entre hombres mayores de 65 años y votantes de la derecha y de la extrema derecha.
Entre los factores que aumentan la polarización destaca la cobertura mediática, la confrontación política y la escasa cultura de debate y consenso.
El aumento de la polarización dificulta la salud mental y las relaciones sociales, provoca bloqueos legislativos y favorece la fragmentación política como evidencian los últimos resultados electorales.
Para evitar este peligroso estado de cosas, sería urgente poner en marcha las siguientes estrategias:
- Facilitar encuentros entre grupos ideológicamente diversos, en espacios seguros y respetuosos.
- Promover la educación cívica y el pensamiento crítico. La formación en democracia desde edades tempranas permite identificar mejor lo que ofrece cada agrupación política.
- Regular medios y redes sociales para reducir la influencia de bulos y emociones extremas.
- Impulsar la participación ciudadana impulsando ideologías que colaboren en proyectos comunes.
- Reformar reglas institucionales: medidas como la reforma electoral o el fomento de gobiernos de coalición pueden contribuir a facilitar consensos y minimizar bloqueos políticos.
