El prestigioso Instituto Reuters acaba de publicar esto: “cuando Donald Trump firmó una orden ejecutiva para desmantelar la agencia gubernamental que supervisa la Voz de América (VOA), entre los primeros en celebrar estuvieron los funcionarios estatales rusos y chinos”.
Según la Agencia de los Estados Unidos para los Medios Globales (USAGM), las cadenas que financia, incluida VOA, llegaron a 427 millones de personas semanalmente en más de 63 idiomas y más de 100 países en 2024.
Para poner esto en perspectiva, esta cifra supera ampliamente a otras emisoras internacionales financiadas con fondos públicos, según cifras facilitadas por el Servicio Mundial de la BBC y Deutsche Welle .
Solo en África, la cadena ofrece servicios en idiomas locales, como suajili, afaan, kinyarwanda, somalí y tigriña. Esto permite a la VOA llegar a audiencias en países como Eritrea, Somalia y Ruanda, donde el autoritarismo está pisoteando la libertad de prensa. Según las últimas cifras de USAGM , tienen una audiencia de más de 93 millones solo en África subsahariana.
África es uno de los territorios cruciales en el que se dirime la actual “guerra blanda”, que sustituye la violencia por la capacidad de influir a través de los medios y la información.
Ese continente está a solo siete kilómetros de la costa española. Rusia y China no ocultan su entusiasmo por este nuevo “tiro en el pie” del inquilino de la Casa Blanca.
España debería aprovechar la oportunidad para ocupar el vació que deja La Voz de América con una inteligente política informativa, veraz y de calidad, sobre África.
