Portada del diario The Washington Post de hoy sábado 28 de junio de 2025
Estamos en una época de cambios fulgurantes y tanto es así que, el común de la gente atraviesa un creciente desfase entre el cambio tecnológico, social, político y cultural, y la capacidad de asimilación de la población.
Es una deriva peligrosa, que está dando lugar a fenómenos como el auge del populismo, a nuevas formas de caudillismo y de autoritarismos antidemocráticos.
Frente a esto, ¿qué hacen los diarios de papel u online, que han sido durante décadas la principal forma de informarse de la población? El reciente informe Reuters nos advierte de una desafección creciente de la gente hacia las formas de información tradicional, incluida la radio y la televisión. Es un peligroso desfase.
Los diarios en papel y sus versiones digitales siguen anclados en las fórmulas con las que fueron definidos hace medio siglo: las mismas secciones, parecidos esquemas y graduaciones informativas, etc.
Algunos cobran por el acceso a sus versiones digitales, pero ya sabemos que estos ingresos no compensan ni de lejos las pérdidas en publicidad y circulación. ¿No es una actitud un tanto suicida?
El diario “El País”, primer medio diario en España, acaba de cambiar a su director, que enseguida a nombrado un nuevo equipo. Deseo todo el acierto a Jan Martínez Ahrens. Este diario fue fundado hace casi medio siglo y sale actualmente con idéntico esquema informativo con el que fue fundado por Juan Luis Cebrian.
Por ejemplo, las informaciones sobre tecnología, que lógicamente deberían tener un protagonismo destacado, están perdidas entre Economía, Sociedad, Cultura, etc. No encuentran su sitio. Algo parecido acontece a los demás diarios en España.
A nivel internacional, los grandes rotativos de los principales países, desde “The New York Times”. “The Washington Post” o “Le Monde”, siguen bastante anclados a sus fórmulas tradicionales.
Podríamos decir que están maniatados por sus antiguos éxitos.
Ahora que la desinformación y la niebla interesada, así como la bruma de las redes sociales, hacen más perentoria que nunca la necesidad de que la gente adopte decisiones bien informadas. ¿A qué despertar estamos aguardando?
