Los medios de comunicación e información están experimentado un terremoto, pero es solo el principio de una nueva era de la que todavía no sabemos casi nada.

Pero hay signos muy interesantes: conviene estar muy atentos. Por ejemplo, en plena era digital, el papel impreso tiene una nueva vida. (1) Florecen las revistas de las más variadas temáticas, como nos indica un reportaje publicado en el último dominical de “El País”.

Por otro lado, el festín de los contenidos más o manos abiertos o con muros de pago que más parecen muros de pega, parece desvanecerse.

Una gran parte de los medios más prestigiosos e influyentes, como “The Guardian”, el “NYT”, “La Monde” y un largo etc., están cerrando sus contenidos mediante diversas herramientas tecnológicas, para impedir que la Inteligencia Artificial los piratee.

La brillante idea de que lo que está publicado es una especie de bien público, se está desvaneciendo a marchas forzadas. Las fuentes de financiación de estos medios se reducen a la publicidad, esencialmente. 

Pero también empiezan a aparecer nuevas fórmulas muy innovadoras para lograr ingresos. Europa está siendo el principal campo de juego y parece que le Unión Europea quiere jugar un rol crucial con nuevas directrices y reglamentos.

Al mismo tiempo, la publicidad está avanzando con métodos de personalización y segmentación eficaces. No se pierdan el próximo capítulo.

(1) Según la Agencia Naturprint en referencia a los datos sobre el consumo de papel en la actualidad, afirma que, a pesar de la digitalización, el uso del papel sigue siendo elevado. Por ejemplo, en oficinas de todo el mundo se utilizan unos 115.000 millones de hojas de papel para el uso cotidiano. A nivel mundial, el promedio de consumo de papel por persona es de 48 kg anuales, llegando a 334 kg en Estados Unidos. El reciclaje de una tonelada de papel para impresión ahorra aproximadamente dos toneladas de madera. Esto demuestra que el uso del papel no tiene que estar en contra del cuidado del medio ambiente.