Nuestra foto de portada: a la izquierda, la Gran Vía de Madrid; a la derecha, las “Casas Colgantes”, de Cuenca.
En un mundo en cambio acelerado los ejercicios de prospectiva son más necesarios que nunca. Antes que nada, a nuestros lectores/as una aclaración necesaria: hacer prospectiva económica y/o política es un ejercicio sistemático de análisis y construcción de futuros posibles con la finalidad de que el proceso de toma de decisiones esté fundamentado en datos y tendencias, además de considerar muy especialmente cuáles son los diferentes retos y oportunidades a medio y largo plazo.
De esta manera no es que se está haciendo un ejercicio de predecir, sino es una mejor aproximación a un futuro deseado y para que gobiernos y organizaciones estén mejor preparados para la incertidumbre.
Muy modestamente quiero colaborar en la línea de otros expertos con mucha más trayectoria y fundamento que yo. Me voy a basar en varias herramientas y bases de datos. En primer lugar, en la estrategia nacional “España 2050” y en las políticas de transición ecológica y digital. También en sistemas informáticos avanzados como Perplexity y otros.
Estas son algunas líneas muy resumidas que me parecen reseñables:
– Será un país más envejecido y diverso, climáticamente más tensionado, pero también más verde, digital y adaptado a una sociedad longeva.
– Tendrán mayor peso los mayores de 65 años y menor proporción de jóvenes. Ello obligará a reforzar el sistema de pensiones, sanidad y cuidados de larga duración.
– Habrá que apoyarse más en migraciones, al contrario de lo que defienden algunos políticos.
– La población activa deberá recualificarse y formarse a lo largo de su vida activa. La formación y aprendizaje permanente es una de las más importantes revoluciones que el liderazgo ha emprendido en la última década, tanto para los ámbitos de las organizaciones privadas como de los gobiernos e instituciones públicas.
– Mayor énfasis en igualdad de género, conciliación y reducción de desigualdades territoriales. En cuanto a la igualdad y la conciliación, no tiene que ser una novedad normativa, sino tiene que formar parte de la cultura corporativa de las organizaciones tanto de ámbito privado como público.
– España deberá cerrar brechas de productividad y empleo con las economías más avanzadas de la UE, apoyándose en innovación y digitalización. El porcentaje de inversión en investigación en relación al PIB tendrá que ubicarse a la par o muy próximo a las paridades de los países europeos más importantes, ya que España invierte menos en I+D+i (% PIB) que Alemania y Francia, aunque ha mejorado, situándose en el 1,5% del PIB en 2024, mientras Alemania roza el 3,2% y Francia ronda el 2,3%, manteniéndose por debajo de la media de la UE, destacando Alemania como líder europeo en inversión científica respecto al PIB, según datos recientes de 2024-2025.
– El mercado de trabajo deberá adaptarse a la automatización y la inteligencia artificial. No deben ni organizaciones ni gobiernos dramatizar respecto a la pérdida de puestos de trabajo, ya que tanto diversos organismos internacionales como consultoras tecnológicas (actualizados entre 2023 y 2025) coinciden en una tendencia: habrá un desplazamiento masivo de tareas, pero no necesariamente una pérdida neta de empleo a largo plazo, aunque el corto plazo será turbulento.
Es importante destacar que el Foro Económico Mundial en su “Future of Jobs Report” que es la referencia más citada, en su último informe proyecta que los puestos eliminados serán de 83 millones de empleos para 2027, mientras que simultáneamente se habrán creado 69 millones de nuevos empleos en el mismo periodo. El resultado neto es una pérdida de 14 millones de empleos (alrededor del 2% del empleo actual analizado).
Lo importante que destaca este Foro es que la IA no es la única causa; la desaceleración económica y la cadena de suministro también influyen.
– Habrá más esfuerzo en industria descarbonizada, energías renovables, biotecnología y economía circular.
– Se abordará la despoblación rural mediante conectividad digital, nuevos proyectos empresariales y teletrabajo.
– Se pasará de “más construcción” a “más rehabilitación”, con aumento fuerte de la renovación energética de edificios hasta niveles cercanos al 2% anual del parque, frente al 0,1% actual.
– Las ciudades se rediseñarán con infraestructuras verdes, edificios de emisiones casi nulas, mejor transporte público y movilidad eléctrica compartida.
– España deberá ser una economía neutra en carbono, aprovechando su potencial en energías renovables.
– España será uno de los territorios europeos más expuestos a calor extremo, sequías y duros eventos climáticos, con lo que adaptará la agricultura, gestión del agua y ordenación del territorio. Los sistemas agrícolas se reformarán hacia modelos más resilientes y de mayor valor añadido.
– Se potenciará la lucha contra el fraude fiscal de manera acusada, con revisión de las figuras impositivas.
– El estado de bienestar será más robusto y sostenible financieramente, especialmente en sanidad pública, dependencia y cuidados de larga duración.
Será una gran tarea por hacer.
