Frente a mi casa hay un colegio grande y puedo ver a los numerosos alumnos en las aulas recibiendo las clases. No puedo dejar de pensar que les están instruyendo sobre un mundo que se desvanece rápidamente sin referencias claras sobre el que viene, que ya está ahí y es sin duda muy distinto.
En el Occidente desarrollado hay ya varias instituciones y organismos dedicados a la prospectiva, a orientarnos y alertarnos sobre el futuro.
Por ejemplo, El Foro Económico Mundial (WEF) también conocido como el Foro de Davos, que es una organización internacional sin fines de lucro que reúne anualmente a los líderes políticos y empresariales más importantes en ese momento, además de relevantes intelectuales y especialistas en aspectos sociales que preocupan a los gobiernos de los países, con la finalidad de discutir y abordar los problemas más apremiantes del mundo, promoviendo la cooperación público-privada para mejorar el estado global a través de agendas conjuntas y acciones concretas en temas como economía, tecnología, salud y medio ambiente.
También la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) que es un foro internacional de 38 países que son muy importantes globalmente, ya que agrupan a muchas de las economías más grandes y desarrolladas del mundo que representan entre el 45 al 50% de PIB mundial. La finalidad de esta cooperación es para analizar y coordinar políticas económicas y sociales, buscando el crecimiento, la estabilidad y la mejora del bienestar, compartiendo buenas prácticas y estableciendo estándares globales en áreas como economía, medio ambiente, educación y fiscalidad.
Una de las herramientas con las que cuentan es el International Futures Programme (IFP) (que se traduce como “el programa de futuros internacionales” (IFP) que es una iniciativa para utilizar métodos de prospectiva (análisis de escenarios, análisis de tendencias) para explorar los desafíos y oportunidades a largo plazo para los países miembros, cubriendo diversos temas como la bioeconomía, el futuro de las familias y los riesgos sistémicos, con el objetivo de informar las políticas reduciendo la incertidumbre sobre las tendencias futuras.
Existe el World Futures Studies Federation (WFSF) que una organización global, sin fines de lucro y consultiva de la UNESCO y la ONU, que reúne a académicos, investigadores y profesionales para estudiar y promover el pensamiento a largo plazo y los futuros alternativos, buscando construir un mundo más humano a través del análisis sistemático de lo que podría ser.
En muchos países desarrollados existen centros y/o think tank (que se traduce como laboratorio de ideas o centro de pensamiento) dedicados a la visión del futuro, la planificación estratégica y la elaboración de escenarios.
España ha tenido algunas iniciativas interesantes, pero en la actualidad hay un déficit claro, justo cuando más se necesita esa visión en un mundo que está cambiando a ritmo acelerado.
Sería interesante explorar redes regionales o nacionales de prospectiva para encontrar comunidades de práctica y herramientas compartidas.
Por supuesto, se está haciendo cosas, pero todo puede ser claramente insuficiente en un planeta asediado por todo tipo de conflictos y peligros. Necesitamos con urgencia más debates y conferencias al respecto, en un importantísimo asunto en el que nos jugamos el futuro nuestro y el de nuestros hijos. España debe situarse entre las vanguardias.
