The Economist acaba de publicar un muy interesante articulo titulado ¿”AI is killing the web”? Evidentemente, el titular es más bien una provocación periodística.

La Inteligencia Artificial no parece que vaya a matar la web tal y como la conocemos, más bien parece indicar que estamos ante su metamorfosis radical, como señala el prestigioso Enrique Dans.

La evolución de la web nos ha llevado a caminos muy controvertidos: a los usuarios nos ha convertido en productos.

Las páginas web pierden visitas, ingresos y relevancia. Hay una peligrosa concentración de poder en las plataformas de inteligencia artificial dominantes, tres o cuatro gigantes que desplazan a los sitios independientes, que se ven forzados a su reinvención, no podrán limitarse a esperar visitas gratuitas, deberán ser parte del ecosistema de agentes.

Entonces, ¿cuál es el futuro deseable en el cercano horizonte de una década, por poner un ejemplo? Tal vez podemos inspirarnos en la naturaleza, en la materia viva pensante. Proteger la diversidad y creatividad.

La respuesta puede estar en las comunidades, pero como agentes interrelacionados. Si logramos transitar ese camino, podemos encontrarnos poco a poco con un ecosistema totalmente novedoso y apasionante, como vienen señalando algunos oteadores adelantados del futuro.