No se trata solo de aplicar nuevas tecnologías sino de repensar el trabajo de los medios de comunicación, las tareas periodísticas y los objetivos financieros de las empresas.

Hay empresas periodísticas que están teniendo notable éxito en sus innovaciones y estrategias. Las están integrando en el corazón de su actividad empresarial.

Las noticias financieras, deportivas o meteorológicas se están desarrollando casi completamente de manera automática, con supervisión humana.

Los algoritmos recopilan datos y generan textos coherentes en segundos.

Medios como The Washington Post o Associated Press utilizan sistemas de redacción automática para publicar miles de notas breves.

La IA está empezando a incursionar en otros formatos como los resúmenes de información, traducción automática y especialmente la generación audiovisual.

Herramientas basadas en aprendizaje profundo pueden sintetizar documentos extensos en informes concisos, producir videos o podcast a partir de simples guiones de texto.

La IA juega un papel central, al permitir sistemas de recomendación personalizada y modelos de segmentación avanzada. Ayudan para ajustar la oferta de contenidos según intereses individuales.

El mercado publicitario digital está siendo trasformado por la IA, permitiendo que los anuncios se ajusten en tiempo real al perfil de cada usuario. El País, Financial Times o The New York Times, están en vanguardia de estas tendencias.

The New York Times es un faro en el que muchos se miran ahora. Adoptaron tempranamente la integración de formatos como fotografía, podcast, video, gráficos interactivos, realidad aumentada y realidad virtual, para atraer audiencias jóvenes, digitales y globales. Su laboratorio de innovación Beta, está explorando aplicaciones móviles y periodismo espacial (3D y VR/AR). Parece que lo está logrando: ha superado los mil millones de dólares anuales por suscripciones digitales y su comunidad de suscriptores supera ampliamente la base de papel.

Está formando un ecosistema multiplataforma que sirve de entrada a todos los productos de la marca, priorizando la confianza y la claridad editorial frente al clickbait y la infoxicación. Es un ejemplo global de innovación, adaptación y liderazgo.

Se necesita una reconversión de habilidades profesionales, alfabetización en datos, detención de tendencias en redes sociales o identificación de anomalías en documentos filtrados. Un nuevo ecosistema en el que hombres y máquinas produzcan conjuntamente la información que debe organizar la vida pública.