Nuestra foto de portada es muy elocuente respecto a las cadenas que antes o después se abrirán

Desde la llegada de la sociedad digital comprendí que el concepto de propiedad intelectual era incompatible con ella. Es simplemente un residuo medieval como podría ser el derecho de pernada, salvando las distancias.

También sabía que no era fácil borrar esta rémora, en la que subsisten todo un entramado de intereses e instituciones vigentes. Pero poco a poco empieza a abrirse camino su paulatina supresión. La mente humana es radicalmente libre y vuela mucho mejor así. Tal vez unos pocos pierden, pero todos ganan.

Ahora una muy destacada personalidad del mundo tecnológico, Jack  Dorsey, cofundador de Twitter entre otras cosas,  ha desatado la polémica al pedir directamente “eliminar las leyes de la propiedad intelectual”.

Inmediatamente ha tenido el respaldo de Elon Musk, que no se pierde una. Esto sucede en plena ola de demandas contra empresas de Inteligencia Artificial como OpenAI o xAI por presuntas violaciones del copyright.

Musk ya había dejado clara su postura contra las patentes, que limitan la creatividad, mientras que los críticos le acusan de atacar los derechos de los creadores.

Les va a ser difícil remar contra la corriente, cada vez más una marea imparable, pues los modelos fundacionales de la IA son entrenados masivamente con más y mejores datos, sin pedir permiso a nadie.

Está en juego mucho dinero, va a haber notables resistencias, pero eso ha pasado siempre con los saltos tecnológicos. Y la Inteligencia Artificial Generativa, que aprende por sí sola, es la mayor disrupción de la historia. Y solo acaba de empezar.