Hay que reinventar los modelos de negocio.
La información ha sido un gran negocio durante algo más de un siglo. Se basaba en dos pilares financieros: el acceso a la misma, el precio del ejemplar, básicamente, y la publicidad.
Además, estaba su enorme capacidad de influencia en las opiniones públicas y, por tanto, en el rumbo de los países.
Un ejemplo de esto lo he vivido en primera persona en mi larga vida profesional: la prensa económica. En España, tras la larga noche de la dictadura, la aparición de un diario económico, 5 DÍAS, en 1978, marca un hito de hondo significado, al lado de otro referente de gran peso, la llegada del diario EL PAIS, que sale a la calle unos dos años antes, en mayo de 1976, cinco meses después de la muerte de Franco.
El diario generalista se convierte en un gran negocio en pocos años. Cuando sale a bolsa en julio del 2.000, su capitalización era de nada menos que 4.550 millones de euros. Debemos señalar que a día de hoy ha perdido más del 90% de este valor.
El diario económico es un caso distinto, muy pocos pensaban que podía sobrevivir con tiradas que solo podrían ser muy bajas y escasa publicidad. Pero bajo la dirección de Paco Mora y con una muy ajustada redacción, en la que solo figuraba una mujer, (hoy en día son mayoría en muchas redacciones), se consolidó sin el respaldo de los grandes grupos mediáticos, con una vocación de independencia y de servicio público.
La aparición de otro diario económico, EXPANSIÓN, trastocó el panorama. Luego pasó algo insólito: llegaron a coexistir hasta cinco diarios económicos, todos perdían dinero, pero parecía no importar. Hoy día sobreviven tres diarios económicos.
España llegó tarde a la prensa económica especializada respecto a otros países europeos como Reino Unido, donde el Financial Times surgió en 1888.
Hasta los años 70, la economía española estaba protegida y regulada, y la información financiera apenas tenía cabida en la prensa generalista. Sin embargo, la llegada de la democracia y la apertura internacional del país generaron demanda de información económica rigurosa y profesional en un contexto de transformación política y financiera.
Precisamente el Financial Times acaba de informar que España goza de una economía entre las más avanzadas del mundo. También la otra “biblia” del mundo económico, The Economist, coincide en señalar a nuestro país como aventajado en el contexto de las naciones con mejores perspectivas de futuro.
Esto es un producto del esfuerzo de todos, aunque sea en un contexto de marcada desigualdad.
Evidentemente, los medios de comunicación independientes y rigurosos han desempeñado un papel nada desdeñable en este logro colectivo.
Estamos en un momento de transición y grandes giros tecnológicos en los medios de comunicación de todo el mundo, lo que nos lleva a subrayar la creciente importancia de la información de alta calidad, justo cuando las amenazas se están materializando desde distintos ángulos.
Por eso me parece oportuno señalar los origines y el desarrollo de los medios económicos españoles. Sirva esta modesta tribuna para destacar un merecido homenaje a sus pioneros. Además de 5 DÍAS, EXPANSIÓN, GACETA DE LOS NEGOCIOS, hay que mencionar a otros muchos.
Debemos señalar a la APIE, la Asociación de Periodistas de Información Económica, que ha velado sin descanso por el rigor y la independencia de la profesión.
Muchos de sus miembros siguen siendo protagonistas de primera línea. Hay que mencionar a José García Abad, editor de El Nuevo Lunes, que ha sobrepasado los 40 años acudiendo puntual a los quioscos y también edita El Siglo.
No quiero dejar de mencionar a una gran profesional, desgraciadamente ya desaparecida, Rosa del Rio. Otra figura destacada es la de Fernando González Urbaneja, entre los pioneros. Otra figura destacada también prematuramente desaparecida, pero con un lugar destacado en los medios, ha sido Juan Pablo de Villanueva.
Pero ahora debemos mirar al futuro y aquí nos adentramos en un mundo lleno de interrogantes.
Oteando el futuro
Pero tal vez tenemos algunas certezas básicas. El viejo modelo: yo creo contenidos y el público los consume, está agonizando. El mundo digital es de intercambios.
El receptor quiere participar, no solo con su suscripción, quiere formar parte del paquete creativo, quiere aprender, entrar en el juego, mirarse en el espejo de la creación.
No solo quiere un sitio en la redacción, entre otras cosas porque las redacciones están muertas. La creación de contenidos no se va a realizar en un sitio concreto sino en una galaxia, van a querer entrar en el fermento donde nace la vida, ser parte de ese insólito e improbable milagro por el cual surgen los seres con su propia inteligencia, sus deseos, sus sueños, sus desbordados anhelos, sus aspiraciones.
No me traigas tu verdad, vamos juntos a buscarla. Los medios de comunicación del futuro no serán medios, serán comunidades de intercambio y búsqueda. Los directores de esos medios no serán directores, serán algo así como demiurgos, un alma universal compartida.
La Inteligencia Artificial generativa es solo una herramienta en este proceso, con unos controles éticos e intelectuales muy rigurosos. Es muy posible que veamos un desarrollo fulgurante, de metas y derivas impredecibles.
¿Nos espera al final del camino algún tipo de Singularidad? Es pronto para saberlo, pero debemos estar preparados.
Mientras tanto, debemos poner las bases financieras de este emprendimiento. A continuación, señalamos algunos posibles escenarios, ciertas sugerencias, caminos a explorar:
– Personalización. Los participantes deben poder elegir, acceder a contenidos según necesidades cambiantes, ser socios, no solo miembros. Participar en la toma de decisiones con posibilidades muy abiertas.
– Intercambios entre socios. Fórmulas muy flexibles. Fomentar comunidades autorreguladas.
– Plataformas de contribuciones, como Patreon, Ko-fi o Cafecito, permitiendo donaciones únicas o recurrentes.
– Micropagos por artículos o sistemas de monederos digitales.
– Branded Content y eventos. Acuerdos comerciales personalizados.
– Publicidad personalizada. Acuerdos con plataformas tecnológicas.
– Inteligencia Artificial avanzada. Segmentación predictiva y creatividad publicitaria dinámica. Manejo de datos.
Es esencial la creación de vínculos directos entre los medios y sus audiencias, así como entre los propios miembros de las audiencias. Fomentar comunidades conectadas.
En este sentido debemos destacar el trabajo de un consultor de marketing y editor de Tendencias 21, vigía del futuro, Eduardo Martínez de la Fe y su esposa Alicia Montesdeoca.
