Nuestra foto de portada más que un recordatorio es un imperativo sobre la necesidad que las sociedades y sus dirigentes tienen de velar por sus ancianos, porque ellos ya dieron todo lo que había que dar a lo largo de sus vidas.

Ya tenemos algunos indicios que comienzan a valorar los recuerdos de una persona como algo valioso y trasferible.

En algunas residencias para mayores se estimula que los residentes recojan y compartan sus recuerdos vitales como algo valioso que no debe perderse. No solo para sus allegados, sino para todos en general. Esta práctica se conoce como terapia de reminiscencia o trabajo de biografía, y se usa mucho en centros de mayores para mejorar el bienestar emocional, fortalecer la identidad de la persona y fomentar la conexión social entre los residentes.

Las redes sociales pueden ser una vía para recopilar y compartir este activo. Son una herramienta útil y eficaz para recopilar, preservar y compartir los recuerdos de vida de los adultos mayores, permitiéndoles conectar con sus familias y combatir el aislamiento.

Y si la pregunta que nos hacemos es ¿cuáles son los beneficios de esta metodología? La respuesta afirmativa es: ¡la conexión familiar ya que facilita compartir fotos y relatos con parientes lejanos en tiempo real. Lo importante es la estimulación cognitiva, que permite recordar y redactar vivencias que ayuda a mantener activa la memoria del adulto mayor.

Pueden y deben surgir pequeñas empresas especializadas en este trabajo. Queda mucho por recorrer. ¿Empezamos?