Nuestra foto de portada corresponde a la presentación de Miguel Ormaetxea de su colección de poemas ‘La espuma de los días’ en enero de 2024 en Madrid
Es una idea contraintuitiva, pero muy real. Solo cuando he acumulado experiencias de muchos años he podido comprenderla.
Veamos mi experiencia personal: he tenido facilidad para los temas de letras, literatura, escritura, creatividad verbal, etc. Me licencié con facilidad en Derecho, Psicología y Ciencias de la Información.
He ejercido más de 40 años como periodista, incluso en varios puestos de director de medios de comunicación tradicionales y digitales.
Por el contrario, he sido cercano a una nulidad en matemáticas y ciencias afines. Fui incapaz de aprender Psicometría y Estadística y copié descaradamente en el examen.
No era una cuestión de dificultad sino de incapacidad total. Una cosa es la dificultad y otra la incapacidad mental para entender algunas materias, por mucho que te empeñes.
Aclarado esto, tengo que añadir que hay dificultades que pueden y deben superarse. Distinguir estos dos extremos es de importancia vital.
A lo largo de mi vida he podido experimentar estas circunstancias y con ello aprendí algo determinante para mi vida profesional: a progresar en aquello que puedo y dejar lo que me es arcano.
Puedo percibir con claridad cuando progreso, aunque me cueste esfuerzo. Ese es el ámbito en el que me encuentro a gusto.
En sentido contrario, debo decir que superar las dificultades de un aprendizaje me hace crecer como persona y como profesional.
Hay un punto, una línea de sombra, que diría Conrad. Distinguirla y aprender a superarla es pasar de la noche al amanecer.
