Nuestra foto de portada corresponde a los miles de personas que se concentraron ayer 2 de septiembre en la plaza de Cibeles, Madrid, en apoyo al pueblo ceutí. (Foto de Agencia EFE)
Miles de personas arriesgan sus vidas en un solo día para entrar en una pequeña población de soberanía española situada en el norte de África. ¿Cómo es posible? Pero aclaremos una cosa: hablar de soberanía no es solo una descripción geográfica, es una afirmación política y jurídica que niega cualquier estatus de «disputa» y ratifica que la ciudad es una parte indisoluble de España.
Se han publicado numerosos análisis y comentarios sobre el tema en medios de diferentes ideologías e intereses.
Modestamente, yo creo que no se han puesto suficientemente de relieve algunos elementos de enorme peso.
Por ejemplo, la diferencia en renta per cápita a un lado y otro de la frontera es una de las mayores del mundo. Según algunas fuentes, puede llegar a ocho a uno. Datos oficiales que se conocen es que la renta per cápita en Ceuta es de unos 23.000 euros al año, mientras que al otro lado de la frontera en la ciudad marroquí de Castillejos ronda los 5.000 euros anuales.
La zona limítrofe en la parte marroquí es de gran pobreza y se ha mantenido así desde hace mucho tiempo.
Hay razones históricas, políticas, culturales e incluso medioambientales.
El magnífico escritor norteamericano, Paul Bowles (1910-1999), que vivió gran parte de su vida en el norte de Marruecos, nos ilustró con genialidad de lo poco que protege el brillante cielo de esa parte del mundo. Es una peligrosa ilusión.
Recomiendo vivamente leer “EL cielo protector”, entre otro de sus libros, para entenderla hondura del desafío africano. La escribió en 1949 y es considerada como una de las 100 mejores novelas del siglo xx, El cielo protector narra el viaje al desierto del Sáhara de Port Moresby y su esposa Kit, acompañados de su amigo Tunner, un viaje que planificaron como una manera de poder salar el matrimonio, pero que se convierte en una auténtica pesadilla porque van a chocar con una realidad para ellos incomprensible, donde nada es nunca lo que parece y que les llevará a descubrir en sí mismos la profundidad del mal que anida en todo corazón humano. Otro de los grandes de las letras como Tennessee Williams, se refirió a esta obra como “una novela salvaje y aterradora, una alegoría del hombre y sus desiertos”.
No voy a extenderme aquí sobre otras consideraciones de importancia, por ejemplo, el régimen político y religioso imperante a uno y otro lado de la frontera. Lo dejo aquí: el conjunto del desafío es colosal.
