Nuestra foto de portada, a la izquierda, una mujer graba un video de moda estilo de vida con un equipo de cámara de alta resolución; a la derecha, foto en blanco y negro de un laptop mostrando un sitio web de noticias con enfoque en la sección de política de EE. UU.
Estamos en un mundo nuevo, muy distinto de aquel en que crecimos. Debemos adaptarnos, renovarnos, aprender sin cesar, que es el principal motivo implícito de la era digital.
Hace más de 40 años que ejerzo como periodista, he dirigido medios en papel y nuevos formatos digitales. Publico con frecuencia, pues escribir y publicar me centra, me ayuda, me enriquece. Soy solo un peón más en la legión de los comprometidos con el gran cambio en marcha.
Jeff Jarvis publicó un libro básico “El fin de los medios de comunicación de masas: ¿Cómo serán las noticias del futuro?” afirmando que “la era de los medios de comunicación de masas había muerto”. Están enterrados bajo una espesa capa de desinformación, presente con demasiada frecuencia. Debemos citarlos como un póstumo homenaje.
En esta obra, Jarvis plantea que la era de los medios dirigidos a una «masa» indiferenciada ha llegado a su fin, ya que Internet permite tratar a los lectores e informadores como individuos con los que construir relaciones y comunidades personalizadas, en lugar de audiencias masivas pasivas.
La amplia comunidad hispanohablante tiene una ventaja y una responsabilidad. Somos más de 600 millones de personas que compartimos una cultura, una forma de estar en el mundo. Una comunidad que en el mundo supera los 635 millones de personas (en concreto, cerca de 635,7 millones de hablantes potenciales), según el anuario “El español en el mundo 2025” del Instituto Cervantes. Estados Unidos cuenta con más de 55 millones de hispanohablantes (entre hablantes nativos y bilingües), siendo el segundo país con mayor presencia del idioma.
Somos una comunidad muy diversa, plural, que debe trabajar teniendo en cuenta la realidad de cada país, apoyada en una red global de profesionales distribuidos por el mundo. Es un reporterismo muchas veces bilingüe.
La comunidad latina no es un monolito y esa es su principal fuerza y su mejor baza. Por ejemplo, la obra de Prisa es vital para los intereses de España y de todos los países del área. Ahora mismo es la principal obra en marcha del nuevo periodismo de la era digital.
Le damos la bienvenida al mismo tiempo que le exigimos el máximo rigor y compromiso con la verdad.
Quiero aprovechar este espacio para rendir homenaje para algunos pioneros de esta visión, como, por poner un ejemplo destacado, Juan Pablo de Villanueva.
Otras voces veteranas comprometidas con el futuro son la de Eduardo Martínez de la Fe y su equipo.
Las empresas que sustentan estos medios deben ser fuertes, rigurosas, libres. Y deben usar a fondo las herramientas tecnológicas que nos brinda la nueva era, como la Inteligencia Artificial Generativa y otras técnicas avanzadas.
Todos estamos convocados a la vital tarea de formar el nuevo periodismo de la era digital
