En nuestra foto de portada, a la derecha el mapa de la Comunidad Valenciana y a la izquierda el del Estado de Israel que tiene 3.000 km² menos que la región levantina.

Hay publicaciones del máximo prestigio que todo profesional inquieto debe seguir con asiduidad. Mencionará solo alguna de las principales: The Economist, The New York Times, The Guardian, Le Monde, The Wall Street Journal, etc. Por ejemplo, el New York Times cuenta con 13,35 millones de suscriptores de pago, o el caso del The Wall Street Journal que tiene 4,6 millones.

Luego están las publicaciones especializadas, de suscripción más elevada y elitista.

Pero hay un fenómeno que es la publicación editada en Londres y distribuida en todo el mundo con un elevado número de ejemplares cuyo editor es escocés: The Economist que está considerada como una de las publicaciones más influyentes del globo. La tirada media por ejemplar de la edición impresa se sitúa en torno a las 397.557 copias a nivel global, según los datos auditados más recientes del Audit Bureau of Circulations (ABC UK). La versión online recibe 10.5 millones de visitantes únicos al mes, de acuerdo con sus datos comerciales oficiales. A este tráfico del sitio web se le suma el de su aplicación móvil (The Economist App), que registra más de 1 millón de usuarios únicos mensuales adicionales.

En uno de sus últimos números aborda un tema que creo de gran actualidad: los servicios de inteligencia en la era digital. Los países utilizan activamente la inteligencia artificial (IA) tanto a nivel económico y ciudadano como en labores de inteligencia estratégica y defensa. Tradicionalmente, estos gabinetes están formados por excelentes analistas que raramente firman sus trabajos. Por cierto, que los servicios españoles gozan de prestigio y reputación. Cuando lo consideran conveniente, intercambian algún informe entre aliados.

La Inteligencia Artificial Generativa y otras tecnologías más o menos de vanguardia han entrado en estos trabajos, como no podía ser de otra manera. La capacidad de computación es ahora más importante que nunca, según me explicaban en algún gabinete del ramo.

Podríamos decir que el trabajo del antiguo “espionaje” se ha democratizado gracias a la tecnología. Un país o una empresa ya no necesita emplear muchos recursos para estos menesteres.

Una pequeña nación como Israel está en vanguardia y vende tecnología avanzada a naciones y empresas. Tiene una población de aproximadamente 10,12 millones de habitantes (Cataluña tiene una población de aproximadamente 8,23 millones de habitantes según los datos de 2026 del Instituto Nacional de Estadística) y una superficie de unos 20.325 km² (La Comunidad Valenciana tiene 23.255 km²).

No mencionaré aquí casos ni nombres, pero algunos temas muy mediáticos han estado recientemente involucrados.