“Nuestra foto de portada no pretende ser más que lo que nos define como personas en un mundo plagado de tecnología carente de sentimientos, cuando lo que somos los humanos es precisamente eso: un gran cúmulo de emociones, sentimientos, dolores, sufrimiento, alegrías y esperanzas. Y Miguel Ormaetxea siempre ha transmitido lo que escribe y predicado con el ejemplo. Es un maestro al que respeto y admiro”. José Luis Zunni

Muy lejos de mí, la idea o pretensión de dar lecciones de nada a nadie. Mi vida está plagada de errores. Pero me gustaba la idea de dejar algunos pensamientos desapasionados desde la brumosa perspectiva de mis 80 años.

No sé cómo he llegado hasta aquí, no lo intentaba ni lo busqué. Simplemente pasó.

Tengo la impresión de haber vivido no una sino varias vidas. En primer lugar, doy las gracias, estas sí apasionadas, a las muchas personas que me han acompañado en este tránsito. Algunas se fueron, pero permanecen muy ancladas en mis recuerdos y en mi marchito corazón de viajero sin destino.

Todos los días levanto la mirada a la pared de enfrente de mi despacho en soledad y veo la foto de Maite Brik o Matalonga, caracterizada como para esperar a Godot, y la mando un cálido recuerdo. Vuelvo a verla diciéndome que se marchaba al hospital en una de sus crisis respiratorias, (seguía fumando irreductible) y que intuía que esta vez no volvería. Su vida estaba en el teatro y está vez cayó el ultimo telón.

Solo voy a decir que quiero mucho a mis dos hijos, Marco y Sergio. Nada más y nada menos. Y a Maite Cabello, guardiana y compañera.

Y tengo la inmerecida suerte de una mujer excepcional a mi lado, Cristina. Entro cada noche a su lado como en una epifanía.

Primer principio: no vivas tu vida por ti o para ti, no tiene sentido. Solo la fraternidad, las manos tendidas, cálidas y abiertas, dan a este extraño interludio algo de verdadero significado.

Estás vivo y tienes una alta deuda que solo puedes intentar pagar solidarizándote con todos aquellos que no pueden hacerlo. Recuerda que un tercio de la humanidad lleva una vida miserable sin más culpa que haber nacido.

El Homo Sapiens es poco Sapiens: la tecnología le ha proporcionado un poder de dioses, pero tienen una mente de niños consentidos.

Me declaro rojo, progre y socialista sin partido. No esperéis mi silencio.

Mi otra gran deuda es con el planeta. No lo estamos haciendo bien, consumimos más de lo que puede soportar y lo pagaremos. Ya lo estamos pagando y estamos solo al principio.

Hemos vivido nada menos que 117.000 millones de seres humanos sobre la tierra y hemos aprendido muy poco. La sabiduría no se adquiere con Inteligencia Artificial por avanzada que esté.

El dilema es desolador: o sabiduría o extinción. Tal vez no se perdería gran cosa.

Mira por tu ventana: hay una gran belleza ahí fuera. Mira otra vez.

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