Nuestra foto de portada se corresponde con el Fiordo de Kotor que es una bahía sumamente accidentada de la zona suroccidental de Montenegro y suroriental de Croacia
Dormimos en casa de Gonzalo y Jaime y salimos a las 4,00 de la madrugada
Nuestra acompañante del El Corte Inglés es Celia Ruiz.
Crónica escrita por Miguel al regreso el miércoles 10 de junio.
Vivencias de la convivencia:
(Éramos 2.000 personas con una tripulación de 1.000, en un barco gigantesco de 15 puentes, un laberinto en el que te perdías, con pasajeros de edad avanzada, algunos con importantes limitaciones físicas, con andadores).
La tripulación y las personas de servicio eran en general amables y competentes. La comida era de calidad, bufet abierto en desayunos y comidas, cena servida en una mesa compartida con otras doce personas, siempre las mismas. Nuestros acompañantes eran de clase media, jubilados, cultura media, amables y atentos.

Las experiencias que tuvimos en esa semana fueron, sin duda, enriquecedoras, pero duras y cansadas. Quiero dejar aquí constancia de algunos extremos que tal vez sean útiles para nuestras respectivas familias.
En primer lugar y por lo que a mí respecta, no podría haber realizado este viaje sin la compañía de Cristina, mi pareja, que en todo momento y sin descanso cuidó de mí, cojo, medio cegato por el ictus sufrido en el ojo izquierdo, muy desorientado en el laberinto del enorme barco.
En muchos momentos me llevaba de la mano, me esperaba en mi forzada tardanza, con infinita paciencia. Era mi ángel guardián, mi guía, mi lazarillo, mi sombra y mi luz. Tango una deuda impagable con ella. Dejo constancia.
Debo añadir a continuación que la experiencia fue bastante mágica, el increíble mar azul muy calmado, sin casi olas, unos amaneceres como podrían ser los extraterrestres, dejo algunas fotos como lejano testimonio. Una tarde y por maravillosa sugerencia de Cristina, contemplamos la puesta de sol, los dos solos en la cubierta doce. No tengo palabras.

Ruego a mi colega y editor José Luis Zunni, que en la medida de lo posible monte este testimonio con algunas fotos y con lo que su buen criterio le dicte, para dar alguna idea de lo vivido.
Realizamos varias visitas en distintos puertos y ciudades, nos llevaban en transbordadores y chalupas (bote auxiliar pequeño), con auxilio de marineros que nos cogían del brazo en las pasarelas, con gran cuidado.
Sería largo y tal vez aburrido describir todo ello. Destacaría Dubvroknic, su muralla y ciudadela, y es que justamente son estas murallas un conjunto de fortificaciones medievales de casi 2 km de longitud que rodean el casco antiguo de la ciudad croata. Son una imponente barrera de roca caliza que sirvió para proteger a la antigua República de Ragusa (1) durante siglos; pero muy especialmente Venecia, ciudad con muchas y afortunadas limitaciones al turismo masivo. Curiosamente con menos aglomeraciones que en otras visitas, gracias a las limitaciones establecidas que deberían ser tomadas muy seriamente como ejemplo en el resto de Europa. Estás fórmulas sin duda van a generalizarse en el mundo del turismo. Sean bienvenidas.


Su plaza San Marcos, su basílica (2) y demás extraordinarios monumentos son de primer orden mundial.
Recordaré una comida en una callecita del casco viejo de Venecia, con una exquisita pizza y una cerveza, mientras contemplamos en una esquina la fachada de la basílica. Todo muy mágico.
Hay muchas enseñanzas que pueden deducirse de este viaje. La convivencia con otros pasajeros, tripulaciones y servicio, fue modélica, con inevitables esperas dictadas por el muy alto número de pasajeros.


Es sin duda tarea muy complicada organizar las visitas y los traslados. Quiero destacar muy especialmente la magnífica tarea de nuestra acompañante de El Corte Inglés Celia Ruiz, encantadora y competente en grado sumo.
Pero debo advertir que esta carrera por un turismo de masas cada vez más abultado debe reconsiderarse, o el inevitable deterioro del servicio puede ser su condena. Es todo un aviso para un país como España, en el que el turismo representa una industria vital.
