Nuestra foto de portada corresponde a una imagen de Primo Levi en 1950
«Nosotros, los que sobrevivimos a los campos no somos testigos verdaderos. Nosotros somos los que, a través de la prevaricación, la habilidad o la suerte, nunca tocamos fondo. Los que estuvieron y vieron el rostro de la Gorgona, no regresaron, o regresaron sin palabras»
Las palabras de Primo Levi (1919–1987)resumen y evidencian el horror y la contradicción de lo sucedido en la Segunda Guerra Mundial y la postguerra. Fue un químico y escritor italiano. Como partisano y judío, fue arrestado y deportado a Monowitz (Auschwitz III) en 1944. Sobrevivió 10 meses hasta su liberación, destacando como una de las voces testimoniales más importantes del Holocausto que fue la persecución y aniquilación sistemática de los judíos europeos, patrocinada por el Estado nazi y sus colaboradores entre 1933 y 1945. También conocido como Shoá, representa uno de los genocidios más oscuros de la humanidad, el cual se cobró la vida de seis millones de judíos.
Al ser un judío sefardí vivió en primera línea uno de los peores espantos creado por el hombre. Escribió varios textos y libros esenciales para tratar de entender lo sucedido, si es que puede entenderse. “Si esto es un hombre” (1947) es un testimonio esencial, pero no el único. Después recorrió colegios y universidades para contar lo que vivió. Y se cayó o se tiró desde un tercer piso. Nunca sabremos la verdad. Tal vez es mejor así.
He leído con una mezcla de fascinación e irresistible impulso varios testimonios y documentos sobre el llamado Holocausto. Creo que en ellos tal vez podemos encontrar algunas claves de la condición humana. Esto que escribo es un vago remedo del eco que encuentra en mi agitada e inquieta mente alguno de aquellos hechos. Pido perdón por delante por el atrevimiento.
Sobrevivir en circunstancias espantosas no tiene especial mérito, es una cuestión esencialmente de suerte, pero también de actitudes que conducen a dicha suerte o al menos que la propician. No pretendo la ambiciosa tarea de desentrañar estos oscuros arcanos, tan solo de aproximarnos de alguna manera, mirando el espejo medio roto de algunas historias.
Algunos vivieron el horror y tomaron la irracional determinación de intentar sobrevivir para dar testimonio de lo acontecido. Podemos inducir que dicha idea tal vez les ayudó a lograr su desmedido propósito.
Si tenemos una razón para vivir podemos encontrar en ella una fuerza supletoria para lograrlo.
