Nuestra foto de portada es como la obra de Jorge Luis Borges, en el que el sendero se multiplica en el tiempo y en elecciones paralelas que revelan los misterios del destino
Algo está mal, no puede ser que todo en la vida sea tan difícil. Acabo de cumplir 80 años y el mero hecho de vivir me resulta muy difícil. Como funambulismo en un alambre flojo.
Debo ser yo el problema. Tal vez he vivido mucho y estoy cansado. Pero el cansancio no explica el reguero de hastío, la marchita sombra de lo vivido, como ese aviso, “por sobre el hombro te llama una palmada”, que escribió Cesar Vallejo, un poeta y escritor peruano considerado uno de los mayores innovadores de la poesía universal del siglo XX y el máximo exponente de las letras en Perú.
Vuelvo los ojos a lo vivido, una infinidad de sombras, personas, manos, miradas, espejos, lluvias, encuentros, anhelos no cumplidos, deseos yertos como cadáveres antiguos, macilentos, olvidados, una procesión de espectros con la última luz del improbable crepúsculo, un camino que se pierde a lo lejos, hacia ninguna parte.
¿Eso es mi vida? ¿En eso se resume la llamada epopeya humana de 4.000 años? ¿El último parpadeo de Visnhú? Os recuerdo que Visnú es el dios supremo del vaishnavismo y el protector del universo dentro de la trinidad hindú (Trimurti), que se completa con Brahma (el creador) y Shiva (el destructor). Se le representa con piel azul y cuatro brazos, y su misión principal es mantener el orden cósmico (dharma).
Entre todos y todas hemos hecho una sociedad difícil, hay algo que no está bien, un malestar en la cultura que decía Freud. ¿Debemos volver a empezar?
Esa es la PREGUNTA. Aquí la dejo.
