Nuestra foto de portada corresponde a la base de datos de Hollywood que es pública y corresponde a un fotograma de la película “Sayora” (1957) en la que a la izquierda la actriz Miiko Taka y a la derecha el actor Marlon Brando.
Me han pedido que escriba algo sobre la profesión de periodista. Hace más de 40 años que intento ejercer esta profesión que amo profundamente, pero no sé si soy capaz de encontrar algo de sentido.
Se supone que un periodista debe intentar dar, de alguna manera, testimonio de su época. No es nada fácil. He visto bastante del trabajo de periodistas que admiro, como Rysard Kapuściński (1932-2007) que fue un periodista, escritor, ensayista y poeta polaco, famoso por sus narraciones sobre el continente africano y por su estilo de reportaje literario, que combina una exhaustiva documentación previa, sus vivencias de la zona, y el conocimiento profundo de sus habitantes, con su capacidad analítica de los acontecimientos histórico-políticos; o el español de origen vasco Manu Leguineche (1941-2014) que fue un periodista, empresario, presentador de televisión y escritor español que tuvo ocasión de presenciar y transmitir algunas de las crisis y conflictos bélicos más desgarradores del siglo XX.
Obviamente también admiro a un grande como Truman Capote (1924-1984), que fue novelista, guionista, dramaturgo y actor ocasional estadounidense, ampliamente considerado uno de los mejores de su país. Para mí un escritor enorme, que escribió una obra maestra como es “A sangre fría”, periodismo en estado puro, escribió también: “A quien los dioses le dan un don, también le dan un látigo y con él solo puede autoflagelarse”.
Capote se apostó con su editor que podía hacer una entrevista larga, sin grabar nada, que resultase algo verdaderamente interesante. Le pagaron un viaje a Kioto, donde estaba trabajando Marlon Brando en la película “Sayonara”. Es bueno recordar que Sayonara dirigida por Joshua Logan a partir de la novela homónima del escritor estadounidense James A. Michener, ganó cuatro premios de la Academia de Hollywood de las diez candidaturas con las que contaba.
Capote, simplemente, llegó al hotel de Kioto donde residía Brando, llamó a su puerta sin anunciarse. Brando le abrió y charlaron durante siete horas, sin grabadora. Salió y corrió a su hotel a escribir “El duque en sus dominios”, un montón de páginas. Se publicaron. Es una de las mejores, tal vez la mejor, entrevista que he leído.
Brando se cabreó, pero reconoció que la entrevista era perfectamente fiel. Solo dijo que el retrato era con una luz muy dura, que rememoró a su madre, alcohólica y autodestructiva.
Debo dar testimonio de mi época. ¿Cómo se hace eso? No tengo ni idea. Si intentan volar alto, cuidado con las caídas. Y los recuerdos.
