Nuestra foto de portada, a la izquierda la relajante vista de Quiraing, Escocia, con escarpadas montañas y paisaje herboso; a la derecha, un mapa actual de Reino Unido e Irlanda.

No es una anécdota, ni un bulo, ni una especulación política. Tiene un enorme trasfondo y no atañe solo al Reino Unido, sino a una inmensa mayoría de naciones. Es un peligroso viento siberiano que conviene seguir con mucha atención.

Los líderes de los principales partidos nacionalistas e independentistas de Escocia, Gales e Irlanda del Norte hicieron equipo por primera vez para defender que sus pueblos tienen derecho a decidir si quieren abandonar el Reino Unido.

Firmaron un acuerdo conjunto en Cardiff en el que reivindican expresamente el derecho a la autodeterminación de sus pueblos frente al Gobierno del Reino Unido en Londres. En este documento histórico que han suscrito se afirma que el gobierno británico no debería impedir que cada nación elija su futuro.

De hecho, Escocia e Irlanda del Norte no quieren perder tiempo y ya andan pensando en avanzar hacia referendos, aunque Gales todavía no pone fecha y primero busca abrir un debate nacional.

¿Pero con qué problemas tropiezan estas iniciativas?

En el caso de Escocia es la nación donde el respaldo a la independencia está más igualado y consolidado, con un apoyo según las encuestas de entre un 44% y un 52% de los votantes. Pero el principal obstáculo con el que se encuentran es que sin el permiso expreso del Parlamento de Westminster en Londres no pueden celebrar una consulta vinculante.

La situación para Irlanda del Norte es la de una creciente convergencia hacia la reunificación, ya que hay que tener en cuenta que no aspira a convertirse en un estado independiente, sino en reunificarse con la República de Irlanda. Los sondeos sitúan el apoyo a la unificación entre el 35% y el 48% (frente a un 48% a 50% favorable a permanecer en el Reino Unido y un sector de indecisos.

En cuanto a Gales, es la nación con menor tracción independentista, aunque ha experimentado un incremento relevante entre los votantes más jóvenes, con un incremento de apoyo según las encuestas de entre el 25% y el 34% que respaldaría el “sí” a la independencia si se celebrara un referéndum.

Parece el primer síntoma de un virus que se puede extender con mucha mayor trascendencia que el famoso y temido Coronavirus. Atentos.