Nuestra foto de portada es la de Stefan Zweig y la portada de su libro “El mundo de ayer”.

En su extraordinario libro “El mundo de ayer”, Stefan Zweig (1881-1942)nos narra un mundo empapado de civilización, que se creía el más libre y seguro, al abrigo de cualquier tormenta. El pensamiento central de la obra de Stefan Zweig se articula en torno al humanismo pacifista, la defensa de la libertad individual y la nostalgia por una Europa unida y tolerante, todo ello atravesado por una profunda exploración de la psicología humana.

Aquella maravillosa Viena se fue desintegrando a pasos agigantados.  Zweig creía firmemente en una identidad europea común, unida por la cultura, el arte y el intelecto, por encima de las fronteras nacionales y los chauvinismos. Esta visión se vio trágicamente truncada por el auge del fascismo y las dos guerras mundiales.

El hiperculto escritor judío, que alumbró libros extraordinarios con los cuales hemos crecido varias generaciones, terminó en un destierro sin destino, vagando de país en país hasta suicidarse en una perdida ciudad brasileña con su última y joven esposa.

A diferencia de entonces, estamos en un extraño interludio plagado de incertidumbres, en el cual lo único realmente estable es una inseguridad ciertamente radical, con raíces políticas, tecnológicas y culturales. Son bastantes los analistas geopolíticos, economistas y sociólogos en su coincidencia sobre que hemos cruzado el umbral de una “era de incertidumbre radical”, y que se ha instalado entre nosotros y que ya la hemos normalizado.¿Cuál es la diferencia con esa incertidumbre convencional a la que estábamos mal acostumbrados? A que los escenarios actuales describen situaciones múltiples y diversas sobre las que desconocemos tanto lo que puede ocurrir, como la posibilidad siquiera de enumerar los escenarios posibles ni calcular su probabilidad.

Hasta los principales apóstoles del progreso nos avisan que no demos nada por cierto y asentado, que cabalgamos unos cambios de inmensa hondura, que desconfiemos hasta de la Inteligencia Artificial más avanzada.

Tal vez lo más sensato es abrazar la incertidumbre como el sustrato del nuevo mundo en formación, prepararnos para gestionarlo en un proceso sin final, que tal vez contenga también oportunidades insospechadas.