Nuestra foto de portada nos muestra a la derecha una pareja joven; a la izquierda, una pareja de la tercera edad que nos dice que el “verdadero amor está en todas partes y que tampoco tiene edad”.

La inmensa mayoría de la gente tiene una idea del amor prefabricada, producto de una cultura obsoleta, derivada del capitalismo hegemónico y de la sociedad patriarcal.

Vivimos la clásica situación cuando lo viejo ha muerto y lo nuevo no ha nacido todavía.

Estamos cerca de un salto cuántico, con una inseguridad estructural que es una de las fuentes más destacables de la oleada de conflictos que se desatan por todo el planeta. Los jóvenes especialmente lo experimentan y lo sufren en primera línea.

Debemos regresar al verdadero amor, la fraternidad, que es la esencia del único futuro posible. Para ello debemos aprender a reconocer el verdadero amor.

No hay música de violines, ni flores y esplendor en la hierba. La paz de espíritu que anhelamos debe ser el producto de una larga y dura lucha, para regresar a la lejana galaxia de la que procedemos.

Todos tenemos defectos. Los de las personas que quieres y debes amar son parte de tu tarea. Empieza por que te hagan gracia, luego debes querer percibirlos porque será como volver al hogar, debajo del cálido edredón que debes compartir. Cuando lo consigas, una amplia sonrisa se dibujará en tus labios y en tu alma. Vas por el buen camino.

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