Nuestra foto de portada corresponde al Puerto de Ceuta que se muestra en la Web de la autoridad portuaria de la ciudad
Conocí Cuba en uno de sus muchos vaivenes, con apagones y gente hablando a oscuras en los portales. Hace de esto unos 25 años.
Alquilé un coche con unos amigos, un Nissan seminuevo y las jineteras se nos metían en el coche en los semáforos. En Cuba, una jinetera es una persona (generalmente una mujer joven) que ejerce la prostitución dirigida principalmente a turistas extranjeros.
Fuimos a tomar algo en La Bodeguita de Enmedio, caro y malo.
El hotel de La Habana nos acogió rutilante, de una cadena española.
Tomamos la autopista a Varadero, la primera que se puso en servicio en toda América Latina. Los autobuses regalados por España, de segunda mano, circulaban repletos.
Yo había dado unas cuantas vueltas por el mundo, por el primer mundo y por el cuarto, en varios continentes. Siempre con poco dinero, pasando un sofocante calor antes de la llegada del monzón.
Cuba no se parecía a nada de lo que había visto antes, aunque los años de esplendor habían quedado muy atrás, sus vestigios, incluso magníficas mansiones abandonadas, estaban por todos lados.
Era fácil entender la fascinación de Ernest Hemingway por las playas de talco blanco en contraste con el azul brillante del mar.
Recordé el relato corto de los asesinos que llegan a un pueblo y preguntan por un tipo. Enseguida salen a avisarle: “te buscan para matarte”. No se mueve de la cama. “Estoy cansado de huir”, dice muy bajito. Los asesinos» (The Killers, 1927) es uno de los relatos cortos más célebres de Ernest Hemingway, incluido originalmente en su colección de cuentos “Hombres sin mujeres”.
Es un maestro inigualable del relato corto. Los dos chavalitos pinches de cocina que sueñan con ser toreros. “Haz tú de toro”.
Amarran los afilados cuchillos a las patas de una silla. Un pase, dos…En una de esas, el cuchillo entra sin ruido en el vientre del torerito. Ha herido la femoral. Sangra a borbotones.
“Sujeta fuerte este trapo contra la herida, voy a buscar ayuda”.
La sangre se desparrama por la cocina. Se da cuenta que va a morir allí solo. Empieza a rezar el “Señor Mío Jesucristo”, pero la vista se le nubla.
Ernest apoyó su fusil de gran cazador en su paladar. Estaba solo cuando apretó el gatillo. ¿Lo mató la bala de grueso calibre o su idea de un gran hombre que no quiere envejecer? ¿Es una forma de cobardía?
Pero quería hablar de Cuba, la perla dorada de El Caribe. Fue el patio trasero de Estados Unidos, hasta que unos barbudos bajados de Sierra Maestra mandaron parar. Y allí siguen. La guerrilla y la base militar de la Revolución cubana se organizaron y desarrollaron en la Sierra Maestra (en el oriente de Cuba) tras el desembarco del yate Granma en 1956, pero el triunfo definitivo implicó la toma de varias zonas del país y la entrada de las tropas a La Habana en enero de 1959.
Tenía la renta per cápita más alta de Latinoamérica. Hoy apenas es de 9.600 dólares.
La vecina Panamá tiene más de 20.000 dólares de renta. España tiene 34.000 dólares, pero viene de la pobreza de la autarquía y de una dictadura de un “caudillo de España por la gracia de Dios”.
Es un salto que no ha terminado. Entran por miles mojados del mar por una ciudad que está en África. Esta frontera tiene la mayor disparidad de renta del mundo a un lado y otro de apenas una valla de alambre. El “efecto llamada” se denomina riqueza y libertad.
