En mi larga vida profesional me han ayudado mucho algunas de las “biblias” de la información a nivel global: “The Economist” en primer lugar, el “Financial Times”, “Le Monde”, “El País” la agencia “France Press” y un largo etc.

Me temo que tengo que revisar mis fuentes. No es solo que la Inteligencia Artificial Generativa haya cambiado profundamente las reglas del juego, hay otros factores de enorme calado, que se yuxtaponen y de alguna forma se complementan. Por ejemplo, la prestigiosa prensa británica ya no está en manos británicas.

La potencia financiera del grupo japonés Nikkei compró el “FT” ya en el año 2015. Tal vez el medio más prestigioso e influyente del mundo, “The Economist”, vale en realidad mucho más que los 975 millones de euros, al cambio actual, que pagaron los japoneses (1)

La capacidad de influencia de estos y otros medios globales no tiene precio y así lo han entendido algunas de las mentes más preclaras del mundo.

Estamos cada día más en unas sociedades líquidas, en las que las elites que dominan el mundo necesitan convencer y persuadir a los dominados.

Para esa vital tarea precisan medios de comunicación prestigiosos. Ese es el meollo de la cuestión. Un notable libro, “Las élites que dominan España”, del economista Andrés Villena, nos proporciona el contexto esencial. Los medios de calidad valen mucho más que lo que resultaría de sus meros resultados económicos.

Hay que seguir de cerca este proceso en el contexto de las nuevas sociedades digitales. Atentos.

(1) The Economist no pertenece al grupo Financial Times. Aunque históricamente ambos estuvieron participados por el grupo británico Pearson, en 2015 Pearson vendió el Financial Times al grupo japonés Nikkei y su participación del 50% en The Economist a la familia Agnelli y otros accionistas. Actualmente, The Economist es propiedad de The Economist Group, controlado principalmente por las familias Agnelli (Exor) y Rothschild.