Se puede hablar con rotundidad de una revolución de canales independientes de información. Estamos presenciando un cambio de paradigma donde la confianza en los medios tradicionales disminuye y la audiencia busca nuevas fuentes, impulsando un auge en creadores individuales, newsletters, podcasts y plataformas descentralizadas
La sociedad digital en la cual vivimos se ha convertido paulatinamente en un pantano de información y desinformación.
Solo un dato: en España hay una oferta de más de 500 webs que ofrecen información de todo tipo.
Las hay interesantes y solventes, pero la inmensa mayoría son de baja calidad o directamente infobasura.
Circulan tantos bulos y tonterías de todo tipo que hay ya bastantes webs dedicadas a comprobar la veracidad de muchas de las informaciones que circulan. Es la cara oscura del mundo que hemos creado entre todos.
Y entre todos debemos poner coto y límites a este maloliente pantano.
Propongo instaurar un marchamo de calidad (un sello o marca de seguridad) para la información solvente. Algo así como AGUA POTABLE. Bien controlado y regulado.
La calidad de nuestra democracia depende una buena medida de la calidad de nuestra información. Y la información se considera un bien público y un «cuarto poder» esencial para la salud democrática. Una democracia robusta requiere ciudadanos informados que puedan tomar decisiones electorales conscientes y fiscalizar a sus gobernantes.
El Estado y nuestras instituciones dependen de ello y debería poner más recursos en este empeño. Por ello el “faro indicador de esta calidad institucional” se tiene anualmente con el ranking de calidad democrática, siendo el más prominente el Democracy Index de The Economist Intelligence Unit (EIU), que es un estudio anual que puntúa (0-10) el nivel de democracia en 165 países basado en pluralismo, libertades y participación. Clasifica a los países en democracias plenas, imperfectas, regímenes híbridos o autoritarios. A nivel mundial España ocupa el puesto 21 y en Europa Occidental, en la posición décimo tercera.
Ambas “fuerzas” –calidad de información y calidad democrática– son el eje de transmisión que mueve un país a niveles de confiabilidad en sus instituciones, seguridad jurídica y fundamentalmente estabilidad en cuanto al mantenimiento de los logros sociales y económicos obtenidos.

Unos análisis muy buenos desde mi punto de vista (naturalmente) sobre la parte negativa de las nuevas tecnologías. Hay que prestar mucha atención a éstos análisis (nada alarmistas) para evitar las funestas consecuencias que afrontaríamos , si o si de no hacerlo.