En nuestra foto de portada, a la izquierda, el Capitolio de La Habana construido en 1929 que alberga la sede de la Asamblea Nacional del Poder Popular; a la derecha, una plantación de caña de azúcar.

He estado bastantes veces en Cuba, una isla maravillosa donde hoy mucha gente se las ingenia para comer y vivir decentemente entre apagones. He visto cosas que ustedes no creerían, como en el caso de los “replicantes”: personas (generalmente trabajadores estatales, estudiantes de la Universidad de Ciencias Informáticas – UCI, o militantes) que tienen la tarea de «replicar» (repetir) los mensajes oficiales del gobierno cubano en redes sociales como X (Twitter), Facebook e Instagram.

Los cubanos tienen justa fama de espabilados y emprendedores, lo han demostrado en distintas ubicaciones y países.

Fue el primer país de América Latina en tener una buena autopista libre: La Habana-Varadero. Aún se conserva en buen uso.

Ha tenido una de las mayores rentas per cápita del subcontinente. Era uno de los lugares de lujo y vacaciones de los americanos.

He visto magníficas villas al borde del mar semiabandonadas. Las cadenas hoteleras españolas han contribuido notablemente al renacer del turismo en la isla. Incluso se puede comer decentemente en los llamados Paladares, aunque no muchos cubanos residentes en la isla se lo pueden permitir.

Si consultamos el Índice de Desarrollo Humano (IDH) de la isla nos encontramos una significativa paradoja: se sitúa en el puesto 85, bastante abajo. Y ello gracias a su buena puntuación en Salud y Educación. El IDH es un indicador elaborado por la ONU que mide tres variables: Salud (esperanza de vida), Educación (años de escolaridad) y Riqueza (Ingreso Nacional Bruto per cápita). Ocupar el puesto 85 puede considerarse “bajo” teniendo en cuenta que Cuba a lo largo de décadas se ha promocionado como un modelo de éxito social.

Si no fuera por ello (la buena puntuación en salud), estaría en los puestos de cola de toda la región. A comparar con la situación en la que estaría si no fuera porque Fidel “mandó parar” (1). No se podía esperar mucho de un régimen que hizo ministro de Economía a un revolucionario que era medico antes de la revolución (2). ¡Qué pena!

(1) «Fidel mandó parar» es una referencia histórica y cultural muy famosa en Cuba. Proviene de una canción de Carlos Puebla llamada «Llegó el Comandante y mandó a parar», que celebraba el triunfo de la Revolución en 1959 y el fin del sistema anterior (apoyado por EE. UU.).
(2) El «revolucionario que era médico» (El Che Guevara) tras el triunfo de la Revolución, fue nombrado Presidente del Banco Nacional de Cuba y, posteriormente, Ministro de Industrias.