En esta lluviosa tarde de primavera en El Escorial estoy navegando hace unas horas por Internet y me abruma una sensación extraña de estar hiperconectado y perdido. Así se llama a la condición de estar permanentemente conectado a internet a través de múltiples dispositivos y redes sociales, gestionando una sobrecarga constante de información.

El académico inglés Collin Jenning apunta en un largo ensayo que publica en el prestigioso medio Aeon que estamos en un punto en el que la web puede cambiar de forma imprevista.

Veamos: Google y otros sitios web están dejando los enlaces que eran la base de su naturaleza en favor de chatbot que es un programa informático diseñado para simular conversaciones humanas, ya sea por texto o voz, permitiendo a los usuarios interactuar con servicios digitales de forma automática.

Lo que era hasta ahora un interminable tapiz de ideas entretejidas está en peligro de extinguirse. Internet sin enlaces aplana la arquitectura de Internet.

¿Estamos hiperconectados y perdidos? Es pronto para saberlo, pero tal vez es ya demasiado tarde para cambiarlo. Debemos aceptar una incertidumbre radical que se refiere a situaciones futuras incalculables y desconocidas, donde no es posible imaginar todos los resultados posibles ni asignar probabilidades a los eventos. A diferencia del riesgo, que permite calcular escenarios, la incertidumbre radical implica entornos demasiado complejos e impredecibles

Y sobre el postcapitalismo que habitamos: ¡cuidado! ¡Es un peligroso impostor! Habrá que hacer algo. Este postcapitalismo es un conjunto de modelos socioeconómicos hipotéticos que superarían al capitalismo, caracterizados por la reducción de la propiedad privada y la automatización impulsada por la tecnología. Busca un futuro basado en el software libre, la economía colaborativa y la disminución de horas laborales.