La Tierra, vista desde la cara oculta de la Luna, en una imagen del Artemis II que ha sido difundida por la Casa Blanca NASA

Habitamos una burbuja perdida entre billones de otras parecidas o radicalmente distintas. O estamos solos. No lo sabemos ni podemos saberlo. El planeta Tierra tiene unos 4.540 millones de años (con un margen de error pequeño de más o menos el 1 %).

Solo intentamos observar, encontrar a tientas una forma de coherencia que nos proporcione pistas sobre este arcano.

Estos primeros 300.000 años del Homo Sapiens  cuyos restos fósiles más antiguos conocidos de nuestra especie se descubrieron en Jebel Irhoud u Marruecos, son apenas un soplo, un relámpago, fulgor en nuestra pobre y frágil experiencia. Somos polvo que vuelve al polvo. Y sin embargo…

Si observamos con la mirada que teníamos en el lejano día en el que nos encontramos arrojados en un mundo muy bello, terrible, tal vez todo engaño y celada, si miramos atrás, tal vez podamos encontrar el sentido y la clave oculta en los milenios transcurridos.

Nos faltan herramientas, pero ahora tal vez tenemos alguna interesante: la Inteligencia Artificial Generativa, la más avanzada por el momento, pero crece increíblemente rápida, ávida de conocimiento.

Intuimos que debe haber una coherencia, tiene que haberla, pues al final es un problema de programación informática. Nos estamos acercando. Buscar sin tregua ni descanso es la clave. Vamos.